¿Me estoy enamorando de la conducción eléctrica?

¿Me estoy enamorando de la conducción eléctrica?

¡Comparte y divulga aquí!

Desde mi punto de vista, uno de los peores males de la sociedad en la que vivimos es que tenemos demasiada prisa por llegar a todas partes. Esta realidad es paradójica, porque a la vez, muchos de nosotros no sabemos muy bien hacia dónde nos dirigimos. Como resultado, muchas personas viven estresadas, porque es imposible llegar a todo. Nos exigimos demasiado, y lo hacemos de manera creciente, sin detenernos a cuestionar el motivo de nuestros actos. Corremos y corremos, un poquito como pollos sin cabeza, porque queremos ser los primeros, los mejores, o los más exitosos.

La carretera es un reflejo bastante fiel del comportamiento del ser humano frente a la vida. Muchos conductores me adelantan a velocidades muy superiores al límite legal, y no puedo evitar preguntarme por qué corren tanto. ¿Cuánto tiempo van a ganar? ¿Llegarán 5 minutos antes a su destino? ¿Limarán 10 minutos de tiempo en sus apretadísimas agendas?

También estoy siendo testigo de conductores que compiten entre sí, auténticos “abusones” del asfalto, que piden paso con un cambio de luces, como si fueran los dueños de la carretera. Lo que no sospechan es que conduzco un misil tierra-tierra de 400 caballos eléctricos de potencia, que podría ganar su absurda carrera si me lo propusiera, pero mis prioridades en la carretera (y en la vida) son otras.

 

 

Porque yo no tengo prisa, y parte de la culpa la tiene la conducción eléctrica. Hoy en día, la infraestructura de puntos de recarga para vehículo eléctrico dista mucho de ser perfecta. No siempre hay un punto de recarga cercano, y tampoco existen garantías de que los puntos a los que llegues vayan a funcionar correctamente. Esto obliga a conducir con un estilo poco agresivo, para maximizar la autonomía y evitar sustos innecesarios. Es decir, la conducción eléctrica te invita a conducir más despacio y, de alguna manera, también a vivir un poco más despacio.

¿Qué quiero decir con esto? Si se me permite el alarde poético, con un coche eléctrico es más probable que te detengas a comprobar qué olor tiene las flores del camino, y a disfrutar más del paisaje. Porque cuando reduces un poco la velocidad, empiezas a contemplar lo que hay a tu alrededor, lejos del asfalto, y a plantearte qué hay más allá.

Sí, es cierto que una recarga de vehículo eléctrico tarda más de 5 minutos, y que es imperativo planificar un poco más las paradas. Es verdad que, particularmente para cubrir grandes distancias por carretera en el mínimo tiempo posible, el vehículo eléctrico no es la opción más conveniente, pero regreso a mi argumento inicial: ¿queremos llegar a destino en el mínimo tiempo posible, o queremos disfrutar del viaje?

Durante Electric Challenge no solamente estoy disfrutando de los paisajes y de los olores del campo, por la sencilla razón de que no tengo prisa; también estoy disfrutando de los sonidos. Por determinadas carreteras me sorprendo a mí mismo, reduciendo la velocidad y bajando las ventanillas para disfrutar de la banda sonora de la naturaleza, sin que un motor de gasolina o diésel ahogue su voz, y sabiendo que ni perturbo ni contamino el entorno en el que estoy sumergido.

Sí, me estoy enamorando de la conducción eléctrica, porque me está permitiendo re-enamorarme de otros grandes placeres, como la contemplación de lo natural y lo rural.

Y sí, siempre sin prisa, como no puede ser de otra manera.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *