3.000 kilómetros eléctricos recorridos y 17.000 por recorrer

3.000 kilómetros eléctricos recorridos y 17.000 por recorrer

¡Comparte y divulga aquí!

Concretamente, llevo 3.140 kilómetros desde que arranqué el 9 de mayo en Madrid, con una ruta compuesta, hasta el momento, por los siguientes puntos:

- Madrid
- Robregordo
- Guadalajara
- Soria
- Estepa de San Juan
- La Rioja (Logroño)
- Valdemadera
- Burgos
- Jaramillo Quemado
- Palencia
- Villarmentero de Campos
- Valladolid
- Aguasal
- Segovia
- Perosillo
- Ávila
- Salamanca
- Villasdardo
- Zamora
- Quintanilla del Olmo
- Orense
- La Teijeira
- Pontevedra
- Mondariz - Balneario
- La Coruña
- Villarmayor
- Lugo
- Negueira de Muñiz
- León

Debo confesar que cuando me despierto cada mañana, he de hacer un esfuerzo por recordar la ciudad en la que me encuentro, y tampoco tengo del todo claro por qué sitios he pasado ya, ni diferenciar muy claramente unos municipios de otros. Esto me sucede particularmente con los pueblos más pequeños, porque hasta el momento, se vienen pareciendo bastante entre sí, y comparten (todos ellos) una dura realidad: no queda nadie, o casi nadie, que los habite.

Un efecto colateral de mi propósito de visitar el municipio menos poblado de cada provincia es que he conocido otros tantos pueblecitos, también olvidados, y que poco a poco se están terminando de vaciar del todo. Una auténtica lástima.

 

¿La naturaleza necesita del ser humano?

Lo positivo es que allí donde el hombre no habita, la naturaleza reconquista el terreno perdido. La España rural que he conocido de Castilla León y Galicia está muy viva, es densa, frondosa y no parece necesitar al ser humano. He visto decenas de aves rapaces y, desde la ignorancia, deduzco que si hay rapaces, hay ratoncillos y alimañas, y si hay ratoncillos, tiene que obligatoriamente haber insectos, lagartijas y gusanos. Esto es buena señal, ¿no?

Cuestión diferente es que, aunque la naturaleza sepa vivir sin el hombre, el campo necesita orden y gestión, para efectivamente cuidar lo que pueda requerir de protección, y conseguir que las zonas remotas sean productivas, atractivas, y no se desconecten del todo. No olvidemos que el campo es una gran fuente de riqueza y prosperidad, siempre y cuando se sepa explotar de una manera sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

 

León... tiene que hacer los deberes eléctricos

En cuanto a mi experiencia como usuario de vehículo eléctrico, es en León donde he encontrado las mayores dificultades. Sorprende que se ofrezcan ayudas para la compra de coches eléctricos, y que en la ciudad apenas existan puntos de recarga. Además de que los puntos de recarga públicos gratuitos se pueden contar (literalmente) con los dedos de una mano, no existe un solo hotel que disponga de punto de recarga en destino. Que los hoteles dispongan de este servicio es un excelente reclamo, y estoy recurriendo a ello en cada ciudad que duermo; me permite salir a primera hora con la batería al 100%... pero en León, he tenido que recalar en un aparcamiento, pagar 18 euros por la recarga (tanto si recargo 1 minuto como 7 horas) y eventualmente abonar el coste del parking. He intentado usar alguno de los puntos gratuitos a pie de calle pero, como es lógico y dada su escasez, todos estaban ocupados.

En León tampoco existe un solo punto de recarga de los que se denominan rápidos, circunstancia que complica mucho la vida a los que quieran usar el coche eléctrico para viajar, o que sencillamente no quieran esperar horas para recargar su vehículo.

Lo bueno es que mañana tomo rumbo hacia Asturias y recorreré la zona norte de España, una región en la que, por las razones que sean, se ha tomado más en serio al vehículo eléctrico, y no debería encontrar muchas dificultades para recargar.

Seguiremos informando.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *